jueves, 14 de mayo de 2020

Recogerse

Antes de irse a dormir, el sol, nervioso, lanza un beso al aire.
Con el rayo más estilizado, lo recoge y con un suave empujón lo desliza por el perfil.
Y así por el hilo de luz, baja el beso desde el cielo; aunque parece que vaya a caer  y perderse entre las nubes, nunca se aleja del camino.
Al llegar al final,  suavemente el rayo deposita el beso del sol  sobre la frente de Ana. Distraída entre papeles, pantallas y números, nota el roce templado del sol acariciando la cara y el cabello. De entre los labios se le escapa una sonrisa .
Es ver esa risa en su cara, y el sol se despide del día, ahora sí, tranquilo.


domingo, 1 de marzo de 2020

En el camino, sonrisa


La semana empezó mal, me desperté  con un dolor de cabeza importante. Y acabó peor. 

El lunes por la tarde, un poco antes de salir  del trabajo, me insinuaron que empezara a buscar otro empleo; era muy poco probable que pudieran renovarme el contrato a fin de mes. 

Al día siguiente, me levanté convencida de que en comparación con el día anterior, ese sería ideal.  Hace un mes Sol regresó de Milán, después de un año de estudios que se prorrogó hasta tres años completos de estudios y proyectos y le facilitó un buen trabajo a la vuelta. A Sol la conocí en la universidad y en dos días se convirtió en la amiga y compañera de aventuras universitarias. Compartimos estudios, grupos de amigos, fiestas, excursiones, debates más o menos acalorados, arrancamos nuevos proyectos, y siempre disfrutamos tanto de los éxitos como  de los fracasos. Ayer  me llamó Marcos. Pensé que quería hacer algo especial este fin de semana, cumplimos seis meses juntos  No era eso lo que quería decirme. Había decidido resituar las cosas, como quien cambia de sitio los muebles del salón. La amiga de la novia,  se convertía en enamorada y la novia pasaba a ser  amiga de la pareja. En el cambio, se quedó sin mi, aunque me parece que por ahora no le importa mucho. De hecho, para sus planes de verano, le irá mejor una novia con trabajo que una desempleada. 

El miércoles por la tarde cogí el coche para ir a recoger unos paquetes que entregar a mi abuela. Cinco minutos conduciendo y el coche de al lado me hace señales.... Una rueda pinchada. La mecánica del coche es algo que me supera; recuerdo que cuando se lo contaba a Marcos sonreía y con aire protector me aseguraba que ante cualquier problema le llamara. En estos seis meses nunca tuve problemas con el coche hasta hoy. He conseguido llegar a una gasolinera en donde se han ofrecido a cambiarme la rueda a cambio de una buena propina. 

Jueves, día que queda a mitad de semana, así que tenía lógica que fuera el momento en el que la semana empezara a ir bien.  Transcurrió el día con tranquilidad Al salir del trabajo me fuí directa a casa. No tenía que hacer recados, compras ni nada especial. Solo descansar en casa  Era difícil que se complicara ya el día. Abrir la puerta del piso y encontrarme con un riachuelo de agua. Seguir su cauce , me llevó a la cocina.  El congelador había quedado abierto  y durante las casi doce horas que he estado fuera de casa, se ha descongelado todo.  Entre lo que tenía congelado, unos bistecs calidad top, conseguidos por mi tía, que guardaba para celebrar el cumple de Marcos. También guardaba los helados de chocolate , que me trajo Sol de Milán.
 
El viernes era el día escogido para el simulacro de incendios en el trabajo. Bajar 18 pisos por la escalera y perder media hora en la calle, muerta de frío ,  hacer una cola de media hora en los ascensores para volver al trabajo. Probablemente mi último simulacro en la empresa. 

El sábado , dolor de gargantas y goteo de la nariz , principio de resfriado o gripe. Pocas ganas de consumir lo descongelado.
Ese sábado noche, antes de irme a dormir, pedí por favor, algo bueno el domingo. De todo lo maravilloso que me podía pasar, pedí ver una sonrisa... 

El domingo me levanté bien cansada, con un principio de gripe importante. Salí de casa para ir a Misa, me senté sola en un banco distante, ya que con mi mala suerte de la semana , solo me faltaba contagiar a alguien. Desde mi sitio, no alcanzaba a ver la cara de los feligreses , ni siquiera la del sacerdote. Me acerqué a comulgar, seria  No era mi intención contarle mis penas, pero solo eso me salía. Sin embargo a los diez minutos, algo en mí me convenció de que María, me sonreía. Pero yo había pedido ver una sonrisa, no me valía sentirla. 
Transcurrió la mañana, mediodía y la tarde. Ya de noche, a punto de ir a dormir, oí una ambulancia en la calle, y me asomé por la ventana para ver donde paraba. Siguió su camino, para girar en la esquina. La perdí de vista.  
Y allí detrás , sobre el perfil de los edificios, el cielo se vestía de noche. Celeste en su parte alta, degradando  al turquesa, azul, lila, índigo marino, gris... Sobre él, reluciente, segura,  la luna se dejaba ver , pero solo en parte. Dorada, preciosa, solo mostraba su sonrisa. Me sonreía. 
El alma se me llenó de chispas.  Los problemas se convirtieron en retos  
La semana no ha sido mala, Cada día ha sido un desafío. Un reto para valientes, para vivos ¡ 




domingo, 16 de febrero de 2020

Domingo

El domingo es día grande para los ángeles.

Suben y bajan, saltan, cantan, alaban, mezclan notas en el agua.

Recogen peticiones y los arrepentimientos y las acercan al cielo;  los agradecimientos, siguiendo las instrucciones precisas del Hijo, los llevan directamente a la Madre.

Acarician con sus alas a los enfermos, mecen a los bebes, atraviesan las nubes , se cuelgan de los rayos del sol. Vuelan y con el aire, mezclan espacios, y tiempos, y años, y momentos.

Y una vez más , aunque en verdad solo es una, se admiran ante un Dios desangrando amor por sus heridas.

El domingo es  día especial en el cielo





La biblioteca 2

Alicia, la del país de las maravillas, salió de la biblioteca convencida de que ya nada podría sorprenderla. Sin embargo, regresó maravillada Se pasó toda la noche explicando atropelladamente , como iba de asombro en sorpresa, viendo como hablaban unos con otros a través de un teléfono sin cable, los coches que parecían volar, las personas con innumerables pendientes por todo el cuerpo y pinturas en los brazos...... Y aun le faltó tiempo, así que tuvieron toda una semana de noches sin dormir escuchando historias casi de ciencia ficción.

Cuando vieron que se llevaban a " Historia de la filosofía", los otros libros se quedaron expectantes , esperando su devolución. Después de oir los diversos relatos, necesitaban una visión profunda del mundo, de la esencia , de sus valores,fines y medios.  Tardaron más de una semana en devolverlo Ni a las dos ni a las tres regresó.

Al mes, cansados de esperar, el diccionario se deslizó hasta la mesa de la bibliotecaria Utilizando toda su diplomacia y vocabulario, convenció al ordenador para que se visualizara  en pantalla la ficha del libro, dejando en el centro de la pantalla, la fecha de devolución ya sobrepasada.

Al día siguiente, la becaria se llevó una bronca importante por no haber cerrado el ordenador la tarde anterior. Reclamaron el libro, lo reclamaron dos veces.... y solo dos semanas después lo devolvieron.
Esa noche, la biblioteca se convirtió en una sala de debate. Todos los filósofos querían hablar a la vez, y los libros, según fuera su interés, querían dar la palabra a uno, a otro, a todos ... Cuando al fin  consiguieron que hablaran de forma ordenada, entendieron que cada uno había visto el mundo de una forma distinta. No hubo manera de sacar nada en claro, mejor dicho, sí todos coincidían en una única  idea común:  los hombres de diferentes procedencias y muy distintas ideas, tenían comportamientos que, en su mayoría,  coincidan en algunos puntos : ansias por conocer mundo, crecimiento exponencial de la búsqueda de culpable para poder realizar  condenas públicas, defensa de la naturaleza, exaltación de  la autosatisfacción, necesidad de camuflar el dolor, búsqueda del control de la vida, desinterés por conocer  la verdad y la coherencia, aceptación de la incongruencia.

A la mañana siguiente, al abrir la biblioteca, los libros se apresuraron a volver cada uno a su estantería, esta vez  tristes y desesperanzados.




lunes, 10 de febrero de 2020

La Biblioteca


Entre los libros de la biblioteca existía un pacto. todo aquel que saliera al exterior , a la vuelta tenía que explicar al resto lo que había visto, a donde le habían llevado, quien le había leído... 

Algunos de los libros entraban y salían continuamente de las estanterías, apenas pasaban una noche en la biblioteca, al día siguiente volvían a salir. Otros llevaban días y meses, y años en la misma estantería, quietos, sin que nadie los mirara, los reclamara.  Estos son los que más disfrutaban de las historias ajenas. No eran envidiosos, ni se les había amargado el carácter. Al contrario, aunque lo que más deseaban era escuchar historias del exterior, entendían que los libros viajados, al regresar, podían estar cansados Así que no insistían ,y les dejaban descansar, aunque se arriesgaban a que al día volvieran a salir. 

Cada uno de los libros que salían ,volvía explicando una historia maravillosa. A veces más sencilla, otras más espectacular, pero siempre interesante. No solo cada experiencia era distinta, sino que cada libro la vivía de forma diferente, según fuera su esencia. Para el Quijote, todo eran batallas y aventuras Las obras  de Shakespeare se tropezaban siempre con incidentes relacionados con la política, la autoridad, las parejas y siempre empapado de   todo tipo de pasiones: amor, odio, celos, envidías....  Para Platero el mundo era pura ternura y poco complicado 

domingo, 9 de febrero de 2020

Añoranza

Añoranza
Del aroma a verde de la hierba.
Descalzos los pies, caminan suavemente  sobre ella.
Achagarse y pasar la mano sobre sus cabellos desenredados . 
Buscar un espacio verde, sin piedras, para estirar la espalda.
Desencajarla sobre el césped
Dar vueltas, quedarse quieta .

Añoranza
De la tonalidad fresca de la hierba
Dormitar
Sentir los rayos que se escapan entre las ramas
La  luz ocre que calienta
Abrir las ojos para contemplar las nubes que pasean. 
El viento de las tres, que ya llega

Añoranza
Del tacto rebelde de la hierba
Una flor amarilla que se estira hacia el cielo.
Una abeja que la busca, y reposa.
El gorrión que avanza a saltitos
Una ardilla trepa  en espiral sobre el tronco




domingo, 29 de diciembre de 2019

Navidad

En brazos de tu Madre
mi Dios , tan niño
Ella canta y  te acuna
bebé divino



sábado, 14 de diciembre de 2019

La noche

Esperaba.
La noche, oscura a veces
Otras veces, clareada por la luna.
Terrorífica, violenta, horrible.
O romántica, apasionada, tierna. 
Divertida, explosiva.
Solidaria, fraterna, confiada
O triste, solitaria, abandonada
Pero siempre incompleta.

Desde el primer instante, cuando el universo parecía un caos, hasta ese momento, en el que las horas eran rutina, la noche esperaba.
Necesitaba una luz, más potente que la luna, que la iluminara, sin convertirla en día
Una luz que, en la penumbra diera esperanza a los miedos, y entre las sombras románticas otogara futuro a las buenas noticias 

Llegó ese atardecer
Una pareja, en un burro, se alejaban de la ciudad.
Llegó la noche
La pareja paró en un refugio.
Llegó la Luz
Y la noche, sin dejar de ser noche, se hizo día










domingo, 28 de abril de 2019

shhhhhh

En el cine. Las luces van disminuyendo Empiezan los anuncios de otras películas
Entran cuatro jóvenes, hablando, divertidos, buscan su asiento
Shhhh , se oye desde la cuarta fila
Siguen los anuncios

Entran en la sala una docena de chicas adolescentes. Ríen, hablan , encienden la linterna del móvil para orientarse, buscan los números de las filas La luz de la linterna da vueltas por todos lados, el suelo, las paredes, el suelo, las butacas. Su fila es la última Siguen riendo mientras se sientan.

Shhh se oye desde la cuarta fila

Shhh tú - le contesta una de las chicas

Risas de las adolescentes. Los espectadores intercalan quejas con sonrisas

De repente, al más alto volumen, un grito

-  Queréis callaros de una vez¡¡

Todo se vuelve silencio, durante cinco segundos. Después murmullos, risillas, comentarios.
La señora se sigue quejando.

La película empieza

Se vuelve a escuchar el mismo grito de la misma señora

Ya no se oye nada.

Empieza la película








miércoles, 24 de abril de 2019

La luna

En sus tropecientos años observando la tierra, nunca  había visto tanto sufrimiento,
Un amor tan grande, infinito, a su vez torturado, inagotablemente  maltratado. 
Jamás presenció tanto tormento. 

Ya nada valía la pena...Pensó  no volver aparecer más con su cara enteramente iluminada
 

Tres días después, entre  las tinieblas, una luz estalla.
Esa noche ella sí pudo ver como volvía.
Al Amor no pudieron eliminarlo.
Jamás nadie podrá exterminarlo.



lunes, 22 de abril de 2019

Viento

Las tres de la tarde es la hora del viento Se presenta  moderando su fuerza discretamente, paseando entre la vegetación y acariciando los pétalos de las flores mientras las agarra del tallo y danza con ellas. De repente, sin avisar, se acelera. Empieza a agitar las ramas de los arboles, enredar  los arbustos, despeinar de forma alocada las hierbas, remover  el agua del lago...

Es mi amigo el viento. Jugaba con nosotros, cuando de niña, después de comer, salíamos los hermanos a trastear en los límites del pueblo. Escuchó mi lamento, ya de adolescente, cuando veía que mi primer amor no me veía, pero sí veía a otra. Años más tarde, me acompaño durante todos los días de celebración de boda, cuando deje de ser yo para ser nosotros; no faltó ni un solo día
Cuando embarazada, me sentaba agotada a la orilla del camino, el me refrescaba la cara dándome fuerzas para continuar caminando.  Al llegar los niños, se reía al ver sus balbuceos. Cuando no dormían, sobretodo el primero, y yo salía a acunarlo a la puerta de casa, él estaba allí acompañándome.

He pasado tres días encerrada en casa. Triste, sin esperanza. Con la mente colapsada de imágenes de sangre, heridas, burlas, fracaso, de muerte. ....

Al fin hoy he salido. Después de comer, cuando solo los chiquillos rondan por la calle.  Cabizbaja,
El viento sin darme tiempo a reaccionar, ha levantado el pañuelo de mi cabeza. Ha rodeado mis hombros con él, dejando los extremos flotando en la espalda. como si un ángel me custodiara.
Al levantar la mirada, he visto jugar al viento. Entrelazaba las hierbas creando pulseras mientras en el cielo moldeaba las nubes formando sonrisas . Al pasar por el lago, resaltaban sobre la arena pequeñas piedras blancas  empujadas hasta allí por las olas, que a su vez se movían siguiendo el canto del viento. Las piedrecillas reposaban en la orilla, formando cenefas alegres con formas de flores y de hojas. El viento rizaba las olas en tirabuzones de espuma que el sol se divertía espolvoreando con purpurina 

Y ese mismo aire, me ha contado su secreto.
Me susurra al oído : "Él ha ganado. él está vivo"





domingo, 23 de diciembre de 2018

El tambor

Así no hay forma de  dormir al  Niño   ;O)











sábado, 22 de diciembre de 2018

Navidad J L Martín Descalzo

ANTE EL MISTERIO DE NAVIDAD
1. Asombro y ternura
Dos palabras me parecen inevitables siempre que se habla de la Navidad: asombro y locura. Asombro por parte de nosotros, los creyentes. Locura, por parte de Dios. Dos palabras que van más allá de la simple ternura.
Porque tal vez hayamos reblandecido la Navidad a base de ternurismos. La sonrisa, la ingenuidad, la ternura, son partes inevitables de la Navidad. Pero la Navidad, que es eso, es también mucho más. Buenos son los turrones, los champagnes, las serpentinas y los nacimientos. Buenos, siempre que no se queden en frivolidad superficial y en simple ternurismo.
Porque la Navidad es un tiempo dulcísimo, pero también tremendo, como tremendo es eso de que Dios se haga uno entre nosotros, que Dios haya querido no sólo parecerse, sino ser también un bebé.
Hay un verso de Góngora que a mí me impresiona siempre y en el que el poeta defiende que el día de Belén es más importante que el del Calvario, porque, dice el poeta: «hay mayor distancia de Dios a hombre, que de hombre a muerto».
Efectivamente, el gran salto de Dios se produjo en Belén, su gran descenso hacia nosotros. Y nuestra gran subida. Porque «si Dios se ha hecho hombre, ser hombre es la cosa más grande que se puede ser». Por eso decía al principio que la gran locura de Dios se produjo este día en el que se atrevió a hacerse tan pequeño como una de sus criaturas. Locura a la que los hombres deberíamos responder con ese asombro interminable de quienes vivieron casi asustados de la tremenda bondad de Dios.
De ahí que la mejor manera de celebrar la Navidad sea volverse niños. A la locura de Dios los hombres sólo podemos responder con un poco de esa locura bendita y pequeña que es hacernos niños. Al portal de Belén sólo se puede llegar de dos maneras: o teniendo la pureza de los niños, o la humildad de quienes se atreven a inclinarse ante Dios. Es lógico, por lo demás: Si Dios se hizo pequeñito para llegar hasta nosotros, ¿cómo podríamos llegar nosotros hasta Él sin volvernos también pequeñitos?
2. Amor del Dios cercano
¿Qué es verdaderamente la Navidad para nosotros, los cristianos? Tal vez ustedes me respondan que son los días de la ternura, de la alegría, de la familia. Pero yo, entonces, volvería a preguntarles: ¿Por qué en estos días nuestra alma se alegra, por qué se llena de ternura nuestro corazón? La respuesta la sabemos todos, aunque con frecuencia no la vivamos.
Yo diría que la Navidad es la prueba, repetida todos los años, de dos realidades formidables: que Dios está cerca de nosotros, y que nos ama.
Nuestro mundo moderno no es precisamente el más capacitado para entender esta cercanía de Dios. Decimos tantas veces que Dios está lejos, que nos ha abandonado, que nos sentimos solos... Parece que Dios fuera un padre que se marchó a los cielos y que vive allí muy bien, mientras sus hijos sangran en la tierra.
Pero la Navidad demuestra que eso no es cierto. Al contrario. El verdadero Dios no es alguien tonante y lejano, perdido en su propia grandeza, despreocupado del abandono de sus hijos. Es alguien que abandonó él mismo los cielos para estar entre nosotros, ser como nosotros, vivir como nosotros, sufrir y morir como nosotros. Éste es el Dios de los cristianos. No alguien que de puro grande no nos quepa en nuestro corazón. Sino alguien que se hizo pequeño para poder estar entre nosotros. Éste es el mismo centro de nuestra fe.
¿Y por qué bajó de los cielos? Porque nos ama. Todo el que ama quiere estar cerca de la persona amada. Si pudiera no se alejaría ni un momento de ella. Viaja, si es necesario, para estar con ella. Quiere vivir en su misma casa, lo más cerca posible. Así Dios. Siendo, como es, el infinitamente otro, quiso ser el infinitamente nuestro. Siendo la omnipotencia, compartió nuestra debilidad. Siendo el eterno, se hizo temporal.
Y, si esto es así, ¿por qué los hombres no percibimos su presencia, por qué no sentimos su amor? Porque no estamos lo suficientemente atentos y despiertos. ¿Se han dado ustedes cuenta de que con los fenómenos de la naturaleza nos ocurre algo parecido? Oímos el trueno, la tormenta. Llegamos a escuchar la lluvia y el aguacero. Pero la nieve sólo se percibe si uno se asoma a la ventana. Cae la nieve sobre el mundo y es silenciosa, callada, como el amor de Dios. Y nadie negará la caída de la nieve porque no la haya oído.
Así ocurre con el amor de Dios: que cae incesantemente sobre el mundo sin que lo escuchemos, sin que lo percibamos. Hay que abrir mucho los ojos del alma para enterarse. Porque, efectivamente, como dice un salmo «la misericordia de Dios llena la tierra», cubre las almas con su incesante nevada de amor.
Navidad es la gran prueba. En estos días ese amor de Dios se hace visible en un portal. Ojalá se haga también visible en nuestras almas. Ojalá en estos días la nevada de Dios, la paz de Dios, la ternura de Dios, la alegría de Dios, descienda sobre todos nosotros como descendió hace dos mil años sobre un pesebre en la ciudad de Belén.
Pues bien: la Navidad es como el tiempo en el que esa misericordia de Dios se reduplica sobre el mundo y sobre nuestras cabezas. Es como si, al darnos a su Hijo, nos amase el doble que de ordinario. Durante estos días de Navidad, todos los que tienen los ojos bien abiertos se vuelven más niños porque es como si fuesen redobladamente hijos y como si Dios fuera en estos días el doble de Padre.
Pero ¿cuántos se dan cuenta de ello? ¿Cuántos están tan distraídos con las fiestas familiares que en estos días no se acuerdan de su alma?... Por eso yo quisiera invitarles, amigos míos, a abrir sus ventanas y sus ojos, a descubrir la maravilla de que Dios nos ama tanto que se vuelva uno de nosotros. Y que vivan ustedes estos días de asombro en asombro. Que se hagan ustedes las grandes preguntas que hay que hacerse estos días y que descubran que cada respuesta es más asombrosa que la anterior.
La primera pregunta es:
¿Qué pasa realmente estos días? Y la respuesta es que Alguien muy importante viene a visitarnos.
¿Quién es el que viene? Nada menos que el Creador del mundo, el autor de las estrellas y de toda carne.
¿Y cómo viene? Viene hecho carne, hecho pobreza, convertido en un bebé como los nuestros.
¿A qué viene? Viene a salvarnos, a devolvernos la alegría, a darnos nuevas razones para vivir y para esperar.
¿Para quién viene? Viene para todos, viene para el pueblo, para los más humildes, para cuantos quieran abrirle el corazón.
¿En qué lugar viene? En el más humilde y sencillo de la tierra, en aquél donde menos se le podía esperar.
¿Y por qué viene? Sólo por una razón: porque nos ama, porque quiere estar con nosotros.
Y la última pregunta, tal vez la más dolorosa:
¿Y cuáles serán los resultados de su venida? Los que nosotros queramos. Pasará a nuestro lado si no sabemos verle. Crecerá dentro de nosotros si le acogemos.
Dejad, amigos míos, que crezcan estas preguntas dentro de vuestro corazón y sentiréis deseos de llorar de alegría. Y descubriréis que no hay gozo mayor que el de sabernos amados, cuando quien nos ama —iy tanto!— es nada menos que el mismo Dios.
3. Alegría sin nostalgias
El mensaje en Navidad no puede ser otro que éste: Alegría, alegría, alegría.
    • Alegría para los niños que acaban de nacer, y para los ancianos que en estos días se preguntan si llegarán a las navidades del año que viene.
    • Alegría para los que tienen esperanza y para los que ya la han perdido.
    • Alegría para los abandonados por todos y para las monjas de clausura que estas noches bailarán como si se hubieran vuelto repentinamente locas.
    • Alegría para las madres de familia que en estos días estarán más cansadas de lo habitual y para esos hombres que a lo mejor en estos días se olvidan un poquito de ganar dinero y descubren que hay cosas mejores en el mundo.
    • ¡Alegría, alegría para todos!
    • Alegría, porque Dios se ha vuelto loco y ha plantado su tienda en medio de nosotros.
    • Alegría, porque Él, en Navidad, trae alegría suficiente para todos.
Con frecuencia oigo a algunos amigos que me dicen que a ellos no les gusta la Navidad, que la Navidad les pone tristes. Y, mirada la cosa con ojos humanos, lo entiendo un poco. La Navidad es el tiempo de la ternura y la familia y, desgraciadamente, todos los que tenemos una cierta edad, vemos cómo en estos días sube a los recuerdos la imagen de los seres queridos que se fueron. Uno recuerda las navidades que pasó con sus padres, con sus hermanos, con los que se fueron, y parece que dolieran más esos huecos que hay en la mesa familiar.
Sin embargo, creo que mirando la Navidad con ojos cristianos son infinitamente más las razones para la alegría que esos rastros de tristeza que se nos meten por las rendijas del corazón. Por de pronto en Navidad descubrimos más que en otras épocas del año que Dios nos ama.
La verdad es que para descubrir ese amor de Dios hacia nosotros en cualquier fecha del año basta con tener los ojos limpios y el corazón abierto. Pero también es verdad que en Navidad el amor de Dios se vuelve tan apabullante que haría falta muchísima ceguera para no descubrirlo. Y es que en Navidad Dios deja la inmensidad de su gloria y se hace bebé para estar cerca de nosotros.
Se ha dicho que los hombres podemos admirar y adorar las cosas grandes, pero que amarlas, lo que se dice amarlas, sólo podemos amar aquello que podemos abrazar. Por eso al Dios de los cielos podemos adorarle, al pequeño Dios de Belén nos es fácil amarle, porque nos muestra lo mejor que Dios tiene, su pequeñez, su capacidad de hacerse pequeño por amor a los pequeños.
Y éste sí que es un motivo de alegría: un Dios hermano nuestro, un Dios digerible, un Dios vuelto calderilla, un hermoso tipo de Dios que los hombres nunca hubiéramos podido imaginar si Él mismo no nos lo hubiera revelado y descubierto. Y si en Navidad descubrimos que Dios nos ama y que podemos amarle, podemos también descubrir cómo podemos amarnos los unos a los otros.
Lo mejor de la Navidad es que en esos días todos nos volvemos un poco niños y, consiguientemente, se nos limpian a todos los ojos. Durante el resto del año todos miramos con los ojos cubiertos por las telarañas del egoísmo. Nuestros prójimos se vuelven nuestros competidores. Y vemos en ellos, no al hermano, sino al enemigo potencial o real.
Pero ¿quién es capaz de odiar en Navidad? Habría que tener muy corrompido el corazón para hacerlo. La Navidad nos achica, nos quita nuestras falsas importancias y, por lo mismo, nos acerca a los demás. ¿Y qué mayor alegría que redescubrir juntos la fraternidad?
Por eso, amigos míos, déjenme que les pida que en estos días no se refugien ustedes en la nostalgia. No miren hacia atrás. Contemplen el presente. Descubran que a su lado hay gente que les ama y que necesita su amor. Si lo hacen, el amor de Dios no será inútil. Y también en sus corazones será Navidad.
Por José Luis Martín Descalzo

Días grandes de Jesús, EDIBESA

lunes, 10 de septiembre de 2018

Mamá, no lo encuentro.

Mamá, que no encuentro el jersey azul
Mamá , ¿no quedan yogures ?
Mamá, ¿tienes celo?
Mamá. ¿has visto mi movil ?
Mamá, no encuentro las tijeras
Mamá, ¿y el mando de la tele?

Mamá , me dejas tus llaves? No sé donde he puesto las mías
Mamá, se me ha roto el bolso ¿Cómo lo arreglo?
Mamá, ¿tienes la receta del pastel de limón?
Mamá , ¿Cómo quito esta mancha? No hay forma de que desaparezca
Mamá, ¿dónde aparco?

y mamá,
todo lo encuentra,
todo lo tiene,
todo lo sabe,
todo lo soluciona


Mamá sonríe y te encuentra. 



Mamá, que no encuentro al Señor...

domingo, 10 de junio de 2018

Cumpleaños feliz.

Mi regalo escondido del domingo

Primer domingo después de que finalicen las clases de catequesis... ¿cuantos niños vendrán hoy a Misa? ¿vendran los que hicieron la Primera Comunión el domingo pasado?
Cruzo la calle y me dirijo a  la puerta  lateral de la parroquia, por donde entran los niños Saludo al señor que se sienta al lado de la puerta, saludando a la gente, pidiendo dinero y a veces cantando cuando depositan dinero en su vaso.  entro con tanta prisa que cuando me dice que es su cumpleaños, ya estoy dentro.
Vuelvo a salir para felicitarle. Está contento, casi orgulloso de celebrar su aniversario.  No me da tiempo de preguntarle cuantos cumple; llegan seis jóvenes, dos chicas y cuatro chicos . Rondan los 27 años, y parecen vivir con pocos recursos y muy al día. La morena se acerca a felicitarle. "Papa, feliz cumpleaños¡¡"
De los seis, las dos chicas y uno de los chicos son tres de sus ochos hijos. Los otros tres jóvenes, supongo que son amigos. Hablan entre ellos, hablan con el homenajeado, miran hacia arriba, hablan conmigo....
Al padre se le ilumina la cara. Está contento de celebrar su cumpleaños.
Se queja porque los otros hijos no han venido, pero aunque intenta demostrar tristeza,  su cara reluce alegría  A la mayor, dice , la bautizaron en esta iglesia.
Les pregunto el nombre.  Cayetana, Sonsoles... Se rien cuando les digo que tienen nombres muy bonitos. 
- Dice papá que los nombres fueron idea de un vagabundo
Todos rien
Cayetana se arranca y empiezan a cantarle feliz cumpleaños.
Solo uno de los amigos canta.
Al final, aplauso.
Sonso propone ir a buscar un pastelito. Caye dice que ella no va, que se pierde por esas calles. Deciden ir las dos
Les dejo, tengo que ir a preparar los bancos de los chicos.

Cuantos hijos no recuerdan felicitar a su padre el día del cumpleaños.
Estos tres hermanos han quedado un domingo a mediodía, para ir a ver al padre, sentado en la calle, y felicitarle por su cumpleaños.