Ese trocito de calle iluminado por el sol mientras espero que el semáforo se decida por el verde; los dedos cubiertos por guantes igualitos a los de Jack el destripador pero en malva; el viento fresco, casi helado que hace hervir las mejillas; la calefacción que permite trabajar en el despacho.
El gran abrazo de la más peque; la mirada pícara de Pablo mientras hace desaparecer una pelota por arte de magia, con un truco aún no muy aprendido.
Café con leche humeante al empezar la jornada; para merendar crema de chocolate caliente por dentro con una fina capita externa más solida (ideal para hacer burbujas si no te ven los mayores); atardecer de un día intenso y provechoso.
Llamada de Sonia con su mítico "eres un sol"; noticias de Sara que se encuentra mejor; correos de amigos; chistes de Jorge; aventuras de la jornada familiar.
Mantita de noche, que protege del frío.
Cena matutina, la Primera y la más Única.
Todo eso me ha dado hoy calor.
Por todo eso, al Jefe, un calurosísimo gracias.










