lunes, 10 de octubre de 2011

Virgen digna de alabanza


Doble click aquí  ->   Misterios gozosos por D Javier

Como muestra, un botón : "La Encarnación del Hijo de Dios muestra que, de verdad, Dios encuentra deliciosa la compañía de los hombres."


   

domingo, 9 de octubre de 2011

Paréntesis. Para los fans del MAC: la catolicidad de Apple ;O)

Para acabar el domingo

Recordando a Jobs / Eco y la “catolicidad” de Apple.

Dar al link apple
  
   

Madre de Misericordia

Hay que ver las cosas que oigo , cuando me colocan junto a  la ventana, y la ventana está abierta.

Dos voces, ambas de hombre.
       -  Va tú, colócate contra la ventana que yo hago como que hablo contigo y así miro quien está comiendo.
        -   ¿Es él o no?.
       -  Pues yo creo que sí, pero la cabeza de Pedro me tapa y no puedo verlo bien.
        -  ¿Y por qué invitan a comer a un recaudador? A ver si les va a dar por beber, van a hablar de más , y luego tendrán problemas.
       -   Shhh, que nos van a oír. Espera, se levanta Pedro y….. sí , es Mateo, el de los impuestos.
       -   Pero si ese no es buena gente.
       -   Pero si ese no quiere a nuestro pueblo

De repente, se abre la puerta y asoma María. Se dirige hacia las dos voces y les dice:
        -  Entrad a comer, hoy es día de fiesta 
        -  Pero si no es sábado. 
        -  Pero..  ¿comer en la misma mesa que  Mateo?

Y María:
         -  Mateo va a enseñar a  Pedro y a los otros  como hacer las cuentas de la pesca.
No tengáis miedo. Desde el “sígueme” , Mateo está bajo la custodia de mi Hijo.
¿Entráis?
     - ¿Entramos?


¿Entrarán?



sábado, 8 de octubre de 2011

Consoladora de los afligidos

Sentada fuera de la casa, cerca de la puerta que da a la calle. 
Aprovecha la luz de la tarde para arreglar una túnica desgastada por el tiempo.

Un hombre, más mayor que joven, camina arriba y abajo, pasando por delante de ella una y otra vez.
Enfadado, furioso. Enfermo
Habla, murmura, grita,  y la interroga.
Busca provocarla, que ella hable, que diga cualquier cosa que él pueda tergiversar y así poder atacarla con nuevos insultos.
Y aunque ella no hable, él insiste en argumentos que puedan herirla.
María le escucha. Aunque le duele, escucha.

Al rato por el camino, se acerca una señora.
Es la mujer del hombre, acompañada por uno de los hijos.
El hombre, al verla,  insulta a su mujer y humilla al hijo.

Después de muchos agravios, al fin accede a irse con ellos.
Se va agarrado del brazo del hijo.
La mujer, los mira, se vuelve y se acerca a María

- Lo siento, María. No sé porque viene a tu casa. Normalmente se enfada sólo con los de la familia.
- Ha cambiado mucho. Yo creo que está enfermo- continua la mujer- No sabe qué dice.

Y baja los ojos avergonzada.

María  la abraza

         

viernes, 7 de octubre de 2011

Reina del Santísimo Rosario

Hoy ha sido un día de recogida de penas y preocupaciones. Se han presentado multitudes en casa de la Señora, repletos de quejas y sufrimientos. No se han ido hasta sentirse aliviados.

Atardece. Y llega el Niño, que ya no es tan Niño,  pues pasa ya de los 30. María tiene carita cansada, pero ni una queja. Son muchas las penas que hoy ha escuchado. Muchas tristezas y tragedias,  que  a Dios también duelen. 


El Niño que la conoce, y le lee el corazón sin casi mirarla, le dice:
-  ¿Estás cansada?.

Ella sonríe y contesta:
- A estas horas, ya un tanto agotada

Y  Él:
- ¿Te acuerdas de ese día? ¿Cuando me encarné en tus entrañas? ¿Y del ángel mensajero? 

Ella sonríe, recuerda y los ojos le chispean.

- ¿O cómo me removía  cuando llegaste a casa de la tía Isabel?

Más sonrisas

- ¿y cómo bailabais las dos?


Ahora Ella ya ríe abiertamente.

- Anda. Cuando ríes eres la Mamá más guapa de todos los pueblos

Ella frunce el ceño y lo mira con travesura

- Bueno…  y cuando estás seria también.
  
Risas de los dos

-  Hoy ha sido un día duro ¿verdad?
   Mamá, todas esas personas que han venido hoy, ¿has notado como buscan?.

              ¿Los cuidarás? Te necesito junto a ellos, que les ayudes a pedir por sus penas 

  ¿Qué haré para compensar tanta desesperanza?
  ¿Qué haré? Mmmmmm, ya sé. 
   Por cada tristeza que te dejen, tendrás un piropo lleno de esperanza.

               Te cubriré de piropos que reflejen como resplandece la grandeza de Dios en tu mirada. 
   Y así nunca desaparecerá esa sonrisa maternal tan tierna
   ¿Cuántos piropos harán falta? ¿Cien? ¿Mil?
   ¿Tantos como preocupaciones te cuentan en un  día?
   ¿Un millón de millones cada jornada?  

Y Ella, que no se corta, contesta:

- Pues ya que te ofreces…
  Con cincuenta al día  bastaran.
   Cincuenta alabanzas a  la obra de Dios, para así presentárselos entre tantos ruegos y penas.

María trae la cena. Siguen hablando, esta vez de los años en Egipto.


  

jueves, 6 de octubre de 2011

Rosa Mística

Desde mi repisa, al lado de la ventana, la veo amasando, preparando el pan.
Fuera el cielo oscurece demasiado temprano.


Se acercan unos nubarrones oscuros portadores de abundante agua.
Ella deja un momento el pan, se lava las manos, y sale fuera a recoger la ropa que unos minutos antes, se secaba al sol.




Mientras amasa, habla con Dios.
Mientras se lava las manos, alaba al Señor.
Mientras recoge la ropa, agradece por la lluvia  a Dios.


Cuando el viento le enreda el pelo, sonríe con Dios.
Cuando no entiende, se recoge en Dios.

Con harina en las manos.
O con las manos limpias.
O con el pelo enredado.
O recogido en  un pañuelo.
Brillante el rostro por  el resplandor de su sonrisa
O iluminado por el chispear de una lágrima.


Sea como sea, siempre confía en  Dios



miércoles, 5 de octubre de 2011

Madre admirable

No sé porque siempre sale a su encuentro cuando el sol está así, como de lo más alto.
Incluso en verano, cuando a las doce el aire quema como el fuego. 
A veces también sale de mañana o a última hora de la tarde.

Lleva un cántaro con agua y una bolsa con un poco de pan. 
Se dirige  hacia el campo, ese que está al este. Ése que  trabajan los chavales. 
Ellos, a la que la ven, dejan  lo que están haciendo, se pasan las manos por la ropa, intentando limpiarlas y se acercan a María. 


La saludan. 
Ella los acoge con su sonrisa. 
Antes de empezar, hacen como Ella les ha enseñado, dan  gracias al Señor  por la jornada y por los alimentos. 
Después, se sientan sobre unos troncos y en apenas cinco minutos dan buena cuenta del agua, del pan y le relatan  las cuatro anécdotas, alegrías o preocupaciones del día. Ella les recuerda que Dios es un Dios que salva. Ellos la escuchan  
Al acabar, todos vuelven al trabajo. Hay mucha necesidad, son muchos los impuestos, y  hay que trabajar cada vez  más.
A veces, alguno se desmarca, y la  acompaña un rato por el camino de vuelta. Le lleva el cántaro y  la bolsa vacía y aprovecha para hablar con la que dicen es como su Madre.


En el pueblo, hay quien no comprende porque María dedica ese esfuerzo por un escaso momento de descanso de los chicos.


En el pueblo, hay quien no comprende porque los chavales paran el trabajo  para recibir a la Señora. Es demasiado el trabajo, poco el tiempo de una jornada, y habría que aprovecharlo al máximo.


En el cielo, todos entienden que esos cinco minutos airean el alma de los chavales, alimentan su confianza, les centra la vista en el cielo y les mantiene los pies en el suelo.

       
   

martes, 4 de octubre de 2011

Virgen poderosa

Atardece.
Jesús y María, delante de la casa, doblando la ropa seca

Esta vez, María habla y Jesús escucha
-       -  Me han contado eso que les has explicado del rico y el pobre Lázaro. Y hay una cosa que no me ha quedado clara   Es cierto que ni apareciéndose él a sus parientes, estos no creerían. Que ya tienen las palabra de Dios para creer. Pero….

Jesús, para que Ella no vea su sonrisa, se gira para recoger un manto. Sólo entonces, la interroga, con el tono más serio que sale de su garganta.
           -¿Pero?  
            - ¿Y si el que bajara no lo hiciera para avisar solo a los suyos? ¿Y si  se apareciera para dar un mensaje dirigido a todos? Un mensaje que les acercara a tu Palabra, en uno u otro aspecto, según el momento concreto. ¿ Y si alguien te pidiera poder bajar para recordarles el camino? Sin aportar nada nuevo, solo para remarcar algunos aspectos de tu doctrina...  

Jesús sonríe cada vez más. (Si ya digo yo, que en esta familia, el que  no habla, ríe.)

-         Y si ….
-        A ver Mamá. ¿Qué quieres saber? ¿Si tu podrías bajar del cielo a ayudarles?
-         Pues eso…


El viento casi hace volar la ropa. Jesús la agarra al vuelo

-         Y digo yo -  dice el Señor, ya mirándola de frente - 
¿Cómo  lo haces para salirte siempre con la tuya?

Ella riendo, le pasa  las esquinas de una manta, para doblar entre los dos :

-Porque la mía, como tú dices Hijo, coincide siempre con  la tuya, Corazón.

lunes, 3 de octubre de 2011

Madre amable

Es muy temprano, amaneciendo. 
Llaman a la puerta. 
Miro por la ventana. 
Vale, María, puedes abrir, es un abuelo con un chaval de unos 10 años.
(No sé porque María solo me hace caso cuando le digo que puede abrir, cuando le digo que no es como si no me oyera)
El crío va con el abuelo buscando un médico, uno de gran fama que anda por sus tierras.
Quieren  pedirle que cure a su madre (madre del crío, hija del abuelo)
El padre del niño, yerno del abuelo, murió hace un par de años. 
La abuela, mujer del abuelo, abuela del niño, también falleció, pero hace ya unos diez años. 
No tienen más familia

Han salido del pueblo aun de noche.
El abuelo  ha tropezado con una piedra, y aunque el nieto ha intentado sujetarlo, diez años son pocos para devolver la estabilidad a un anciano
El, no podía levantarse. El nieto no podía levantarlo. 
Gracias a Dios, ha pasado una muchacha y con el esfuerzo conjunto de los tres, han conseguido poner al abuelo en pie. 
Al ver la rodilla con sangre, la mujer les ha indicado el sendero que lleva a la casa de María. 
No podía acompañarlos hasta la puerta, por no-se-qué razón que no he entendido, pero les ha dicho que María les ayudaría.

Ahora la Señora les atiende, lava la herida, les da agua, ofrece desayuno…
-No hace falta, mamá nos ha dado  dos peces y dos panes para la comida.  
-Estará genial para comer- dice María- Ahora puedes desayunar aquí. ¿Y  si ponemos en tu bolsa  tres panes más?  Para  vosotros  y  para compartir con los caminantes del camino.
- “Para compartir..”-  dice el chaval. 
Y sonríe
Por una vez, en vez de tener que pedir podrá comer de lo suyo  y además dar a quien necesite. 
Se siente un poco rico, un poco poderoso.

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¿Te imaginas que, por el camino, se cruza con alguien que se lo pide todo? 
¿Compartirá, aunque los demás parezcan más ricos?
¿Lo dará todo, los cinco panes y dos peces? 

domingo, 2 de octubre de 2011

Reina de los ángeles

Esto es lo que he visto durante todos los años, que llevo viviendo en la casa de María

Son muchos los custodiados que han sido guiados por sus custodios hasta esta casa

Todos  han sido acogidos por María. 
Todos: los que vienen solos, en grupo, en familia, con ganas de hablar o  reticentes, los que creen en sí mismos, en Dios o que no creen en nadie, con odio o con amor... 
Todos.

Son muchos los que al hablar con Ella, queriendo o sin querer, han descubierto que en ellos hay un corazón capaz de querer y ser querido.

Son muchos los que al salir de esta casa, han sintonizado mejor con su custodio.

Los custodios  tienen en María la mejor de las aliadas.
María, atenta a su trabajo, los aprecia.

Hoy, día de los custodios y  mes del Rosario, se bendicen especialmente las iniciativas GPS : las que guían hacia el destino "cielo" y escogen  la ruta que pase por María. 

    

sábado, 1 de octubre de 2011

Reina de los apóstoles

Su madre ha tenido que volver al  pueblo para cuidar a la abuela enferma.
Así que la pequeña Teresa lleva una semana en casa de la Señora, y aun se quedará una semana más. Hasta que vuelva su madre.
Esta mañana las he oído cantar mientras envolvían con infinito cuidado, una lámpara de aceite.
A media tarde han salido las dos, Señora y niña, en dirección a la casa de los del cabello rojo. Esa familia es un iman de desgracias. No salen de un problema que ya tienen tres esperando en  la puerta.
La Señora y la niña al irse de aquí, cargaban con un gran paquete. Han vuelto ligeras, sin él. 
Atardece. Oscurece
Teresita pregunta por sus lámparas. María contesta que la que han dado a los del cabello rojo, era la única que tenían. Ellos la necesitaban más. Mañana ya conseguirán otra; esta noche toca penumbra
 -  ¿A oscuras? ¿Cómo los más pobres que no tienen ni lámpara?
 -    A oscuras, sí.  Pero estás conmigo

 -  ¿Y si oímos ruidos por la noche?
 -    Si oyes ruidos, recuerda que te cuido.

 -   ¿Y las flores que hemos recogido volviendo?
No nos da tiempo de hacer ramitos y colocarlas en agua, antes de que anochezca.
Y sin agua, mañana estarán mustias
 -   El ramillete lo haremos ahora.
Mientras quede un rayo de luz, podremos ir combinando sus colores. 
Cuando oscurezca, nos guiaremos por sus aromas.
Verás mañana. A la luz del día, te sorprenderás al ver la preciosidad de ramilletes que habremos formado.

 -  ¿Y si viene un monstruo?
 -   No hay monstruo que pueda hacer daño a las hijas del Señor.

-  ¿Y si está noche llega Jesús y como está oscuro no lo vemos?
-   Le daremos un gran abrazo y le cantaremos. No necesitamos luz para eso.

 -  ¿Sin luz toda la noche?
 -  Sí, princesa. Esta noche, sin luz toda la noche. ¿Quieres?

La mano de Teresita agarra fuerte la de María.

  -  Vale. Si así me quedo contigo, yo también quiero sin luz toda la noche.

Antes de que se esfume la poca claridad que queda, alcanzo a ver sus dos preciosas sonrisas.

Apuntes de una vasija

Soy una pequeña vasija de barro

Me regaló Ana a su Hija, al enterarse de su embarazo.

Con Ella, con su familia, he viajado a Belen, Egipto, Natzaret, Jerusalen....



Ahora, ya con vivienda estable, estoy en su casa junto a la ventana.
Desde allí, veo dentro y veo fuera
A veces me ponen flores, a veces piedrecitas.
A veces me cantan.
Si yo contara las maravillas que he vivido en esta familia...

Es bueno ser vasija en esta casa.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Amesegënallô Addis

Ésta es ya la última entrada sobre Addis

Me ha escrito Ina con una mala noticia. Jambo, nuestro joven guía de la zona de hombres ha perdido a su padre. Murió ayer y el chaval está desconsolado; ha llorado muchísimo. Ahora lo trasladaran a un centro de niños. Este chico es de los listos, de los rápidos, muy espabilado. Seguro que estará genial en un centro en donde potenciar sus capacidades.
Pero eso no quita ni un ápice, la dureza del momento. El dolor de perder a su padre. El choque al cambiar de centro.

De Addis quedan muchos recuerdos,  imágenes aun por asimilar, muchas personas que han entrado por vía directa al corazón. Tropecientas sonrisas y mogollón de lágrimas. Inmensa admiración por tanta gente que cada mañana se levanta y lucha por ese día que empieza.

Han sido días muy vividos,  que obligan a responder con inmensa gratitud.

Gracias a las sisters, por su acogida y su dejarnos hacer libremente.
"Entra y encuentra tu sitio"- te dicen.
Gracias por su entrega diaria, ayudando siempre, a los hermanos más débiles, más desfavorecidos.

Gracias a los voluntarios. Su apoyo, sus risas, su compartir diario es muy importante cuando hay tantas cosas que te tocan por dentro.

Gracias a los niños y a los adultos del centro. Además de regalarme alegría a toneladas, y algunas lágrimas, he aprendido de la lucha diaria, del respeto, de la esperanza, la generosidad y del amor.

Gracias a los lectores del blog por escucharme.
Necesitaba compartir tantas cosas recibidas...
De verdad, gracias

Y por encima de todo, gracias al Jefe
Porque este verano Dios me ha concedido unos días que han sido un regalazo.
Lo coordinó todo para que pudiera irme esas fechas, me acercó a  unos compañeros estupendos y me preparó una estancia ideal. Porque me ha cuidado mucho. He podido palpar como el Señor está cerca. Una experiencia de la que aun estoy aprendiendo.

NIP preguntaba sobre los frutos. Esos maduraran poco a poco.
Pero por poner un ejemplo de lo que allí he vivido, creo que es como cuando tienes que recorrer un laaaaaaargo pasillo en un supermercado o  aeropuerto, con un carrito estropeado.
Un cacharro con problemas en las ruedas  que se desvía hacia un lado o el otro y al que hay que ir redirigiendo continuamente.
En esas encuentras una cinta, de las automáticas, te subes con el carro y anda.....  va todo recto sin necesidad de ir corrigiendo el rumbo.
De tanto en tanto se acaba la cinta y tienes que volver a caminar y a hacer fuerza para que el carro no se estampe contra la pared.
Pero al momento aparece otra cinta y otra vez descanso.
Addis para mi, ha sido eso. Similar al ascensor de Sta Teresita.  Una cinta en la que el corazón iba bien encaminado sin necesidad de hacer mucho esfuerzo. Quizás en algún momento se desviaba un tanto, pero por poco tiempo. Un corazón que al estar bien orientado, se llenaba de alegría y  paz.

Ahora y aquí, sin cinta y en la rutina diaria,  toca volver al esfuerzo continuo.
A meter la pata y a recomenzar.
A revisar continuamente la orientación del corazón y situarlo en rumbo correcto.  
A pedir perdón para volver a recoger una nueva oportunidad (mola esto de poder estrenar oportunidades cada vez que te arrepientes)
Pero ahora sé lo importante que es, con o sin esfuerzo,  mantenerse bien orientado.
Y así poder disfrutar de todo lo que eso conlleva: caridad, gozo, paz....

Octubre en este blog, también tendrá un tema central... si es que consigo completar los 30 días con el mismo tema.
Veremos como queda.


Ah y un enlace de unos de Madrid que estuvieron en Addis el 2009. Las fotos son del centro de Addis (el más urbano)  y del de Asco (más campestre)  Este último acoge a 276 niños seropositivos huérfanos. Antes tenían unos 400, pero gracias a los avances médicos, los que tienen familia ya pueden vivir en sus casas y dirigirse al centro para asistencia médica y escolaridad. El cole, en el mismo recinto que las viviendas, es de la Salle. Allí asisten los niños del centro y los del barrio.
Amesegënallô Addis


Y ya sí, ya me callo


Pero no os dejéis el enlace ¡¡

Ver enlace vídeo addis

          




jueves, 29 de septiembre de 2011

Detalles

Han sido muchos días hablando de Addis, y en algún momento hay que poner punto final. Así que mañana, coincidiendo con final de mes, agradeceré todo lo recibido, y el sábado empezaremos nuevo tema.

 Ha faltado espacio para compartir un millón de detalles sorprendentes:
  •  Los trozos de limón que los niños toman a palo seco (imagino que va muy bien para la salud). Incluso se lo dan a los pequeñajos de casi un año.
  • La suerte de no haber tenido que utilizar el collar de perros antipulgas (tenemos una foto de una voluntaria con su collar antipulgas en el tobillo que utilizaremos convenientemente cuando sea famosa¡)
  • Las medallitas de los niños, los columpios, como los chavales se sabían el himno del barça, ...
Tampoco ha sido suficiente el tiempo para hablar de tantas personas impresionantes.
  •  Las trabajadoras del centro que con infinita paciencia cuidan de los numerosos niños.
  •  El maestro, como salido de una novela antigua Humilde, paciente y amable.
  • El niño sin movilidad en las piernas, que arrastrándose con los brazos llegaba hasta su sitio en el comedor y apoyándose se subía a su "silla-silloncito" (allí el que puede hacer algo por si mismo, lo hace. Sin pensar en lo que los demás pueden hacer por ti)
  • De la zona de mujeres, una muy especial. Va en silla de ruedas y no es muy alta. Se emocionó al oírnos hablar, y en seguida nos saludó en español. Una voluntaria le había enseñado el idioma y al irse, ella seguía aprendiendo en plan autodidacta, con un libro de lengua castellana. Tenia muchas ganas de que alguien le siguiera enseñando. Allí, en un centro en Addis, donde yo ya habría tirado la toalla, una mujer en silla de ruedas, suspira por aprender español.
  • Daniel y Dawid de 10 años.  
Daniel va al centro a estudiar, comer y cenar, pero duerme fuera. Resaltan sus ojos grandes, ingenuos, sorprendidos y la enorme sonrisa que aumenta cuando aprende algo nuevo. Tiene infinitas ganas de conocer, de entender. Aprendió rápido a jugar a “oso”, aunque no era tan bueno como las chicas. Un tanto tímido e inocente, al ser del grupo de los mayores, los de 10 años, se nota que domina la vida en el centro.
  
Dawid, con su chandal marrón con capucha y un conejo disney dibujado en la espalda, vive en el centro. Es muy espabilado, de los que son cabecilla, líder de grupo.
No es de sonrisa fácil, pero tampoco es serio. Está siempre muy atento. Sabe cuando es el momento adecuado para pedir un globo, caramelo o clinex, cuando ayudar, cuando solicitar ayuda, cuando ir sólo o jugar con el resto de niños.
Y como impartir justicia cuando se pelean los otros niños (o sea dar un empujón al que no tiene razón). Es listo y seguro, pocas veces se le ve correr

Cuando, recogiendo el material, no pude encontrar las tijeras, le pedí a Dawid que por favor, las localizara. Era importante, no porque hubiera mala fe, sino porque en el centro hay niños muy pequeños que se pueden hacer daño. Lo captó en seguida. Fue arriba y abajo, hablando con unos y otros; sospecho que dio un par de collejas. Y volvió con las tijeras.

Como si fuera el hermano mayor, se siente responsable y jefe de su zona del centro, de los chavales huérfanos.

Solo si te fijas, al verlo caminar se le nota algo raro. Tiene una pierna mucho más corta que la otra, acaba un poco más abajo de la rodilla.

La diferencia arreglada con ortopedia (no de última tecnología precisamente) casi no se nota escondida bajo el pantalón.
Solo si te fijas cuando anda. O cuando le toca llevar el pantalón más corto.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Juegos

Ina y Lari vuelven al hotel para ayudar a Ene a cambiar de habitación. Ha conseguido una en nuestro bloque con más luz y la tranquilidad de estar puerta con puerta con el resto.

 Pedro, Ile, el italiano y yo nos quedamos en el centro, en la zona de niños, organizando juegos de grupo con los que distraer a todos los peques a la vez.
El primer día pagamos la novatada Al llegar sin nada pensado, se nos tiraron encima. Todos quieren atención individualizada, que a la práctica se traduce en: súbeme en brazos, a caballito, dame vueltas, un abrazo, otro, te quito el paraguas para que me veas y me persigas ,te abro la mochila, empujo al que está sentado en tu regazo para sentarme yo…. ¡Una locura!

El primer intento, el juego del pañuelo. Intentamos organizar una de las filas y cuando vamos a por la otra, la primera ya se ha deshecho. Probamos separando fuerzas. Pedro y Ile a un lado, el italiano y yo al otro, cada grupo organizando su fila. Ile recomienda que los que lleven el mismo número tienen que ser parecidos en edad…Ufff eso será para otro nivel, si es imposible mantenerlos quietos.

Al final decidimos arrancar el juego solo con cuatro niños por bando. Cada uno sabe su número, el juego ya lo conocen.

Ile se pone en el centro Levanta el pañuelo, que es una especie de esponja naranja con un hilo.
Coge aire y grita:  “ Three”.

Salen corriendo a por la esponja, los dos que tenian el número tres, más los del dos, los dos cuatros, los dos unos, y se añaden tres peques más que estaban corriendo por el patio. Van todos a por la esponja como si fuera el mayor tesoro del mundo.

Segundo intento: el pica pared o un dos tres pajarito inglés. Ese en el que uno se pone mirando a la pared, cuenta a tres en voz alta y se gira. El resto empieza situado en la pared contraria y tienen que ir acercándose al que cuenta, mientras está girado. Si los ve moverse, pierden


Empieza contando Pedro, luego yo, despues los peques: Uma, David… y otro niño que cuando se gira para contar, lo hace en silencio . Pedro y yo, desde el otro lado del patio, le gritamos : “One, two, three” a ver si capta que tiene que contar en voz alta. Al instante todos los niños, se giran, nos miran y se señalan la boca

Vaya por Dios, si es que el niño que cuenta es mudo

Tercer intento: ese juego en el que te sientas en corro y un niño de pie, da vueltas hasta dejar el pañuelo/esponja detrás de uno de los sentados. Este se tiene que levantar y pillar al que se lo ha dejado.
La canción que se canta mientras corren, era , para variar (léase "variar" en tono irónico),waka waka. Este juego salió bastante bien, la única complicación era que a la que ven a un voluntario sentado, los peques corren a sentarse encima. Así que cuando te toca levantarte, tienes que hacerlo llevando a  un peque  sobre cada rodilla.

Y aquí, en Barcelona,  pagas por un gimnasio y no haces ni la mitad de ejercicio¡.

   
(Para evitar confusiones: la primera foto es de google, imagenes gratuitas).