martes, 7 de enero de 2014

Crónica de la tarde en la que aterrizaron los Reyes Magos

Las 17.13 h  y sigo dando vueltas intentando localizar el campo en donde aterrizará el helicóptero de Sus Majestades. De repente resuena su tremendo ruido y lo veo volar por encima mio. Así que el helicóptero se convierte en mi estrella, y me guía hasta el punto de encuentro. 
Allí , ya reunida con sobrinos, primos de sobrinos y adultos, los vemos bajar y dirigirse a las carrozas. Los pajes tiran caramelos que vamos recogiendo al vuelo 

Después de colocarnos estratégicamente en una calle con poca afluencia de gente, vemos pasar los diferentes camiones, barcos piratas, carrozas....  Y los caramelos nos caen esta vez casi casi directamente al bolsillo. Es lo que tiene el paso de los reyes por las ciudades pequeñas, es fácil localizar ese sitio en el que poder ver a los reyes bien cerquita y acabar rebozado de dulces. 

Al acabar, nos dirigimos a la ciudad vecina para acompañar a Sus Majestades en la adoración al Niño. Por lo visto son las ciudades las que les facilitan el vehículo de transporte; en cuanto llegan a una ciudad, se bajan de una carroza y suben a la que les facilita la localidad en la que entran.  Es aquí en donde Melchor se empieza a encontrar mal  De tanto en tanto baja de su trono, desciende de la carroza se acerca a una casa, llama y pregunta si puede pasar al baño. Cuando llegan a la iglesia, delega la adoración del Niño en su paje de confianza y él se retira.

Después de contemplar como dejan los Reyes sus ofrendas delante del pesebre viviente, los niños se van a sus casas a dormir y yo vuelvo a Barcelona  No sé si yo sigo a los Reyes o ellos a mi, pero ahora tengo que atravesar  la ciudad  evitando la cabalgata de la ciudad condal Otras carrozas, pero siempre los tres Reyes. Por intentar esquivar la comitiva, me pierdo y acabo en Hospitalet, ciudad vecina a Barcelona que para mi es como un laberinto; en cuanto entro allí no encuentro como salir. Mi principal obstáculo es siempre una vía del tren, protegida con un muro, que hay que cruzar para llegar a la avenida que sale de Barcelona y lleva al aeropuerto. El problema es que existen pocos puntos que permiten cruzarlo, y llegar a ellos es toda una odisea  Por suerte, por providencia, el coche que va delante mio parece que también busca la misma avenida. Lo persigo, mientras voy comprobando que sigue las señales que de tanto en tanto mencionan el aeropuerto.  Un par de veces gira en dirección contraria a lo que es mi objetivo La primera vez dudo, me pienso si seguirlo o no. Me da tiempo a mirar de reojo y constatar que mi coche guía sabe por donde va  y mi intuición sigue perdida, me hubiera llevado una vez más, contra el dichoso muro. 

Después de un montón de vueltas, llegamos los dos coches a la avenida. A pesar de los múltiples semáforos de Hospitalet ,empeñados en mantener su color rojo, y la velocidad limitada a 80 hasta casi casi dar de bruces con el aeropuerto, consigo llegar a tiempo.

Llega la familia, están agotados. Pagamos el tiquet en la máquina, lo llevo en la mano. Probamos dos o tres formas de encajar las maletas en el maletero. Al final conseguimos dibujar con el equipaje una especie de tetris, entran y más o menos aguantan dentro, no sé si a mucha presión. Llegamos a la salida del parquing y ... no encuentro el tiquet  Busco en mi bolso, busco en mi cartera, busco en los bolsillos. Y otra vez, bolso ,cartera, bolsillos.... No puede ser. Damos media vuelta con el coche y nos dirigimos  hacia la taquilla Mientras mi cuñado hace cola en la ventanilla de incidencias yo vuelvo a donde estaba aparcado el coche, Ese trocito de papel no se puede haber perdido en tan poco recorrido Y allí está¡
Justo cuando le tocaba el turno a mi cuñado, llego yo con el tiquet. Volvemos a subir al coche y hacia la salida pero... la máquina no acepta el tiquet. Probamos en una maquina, en otra, y nada. Aparece un letrerito que pide que nos dirijamos a caja. Volvemos a incidencias . Allí nos dicen que entre el pago del tiquet y la salida han pasado mas de 20 minutos , hemos de pagar la diferencia. Otra vez al cajero, pagamos, recogemos el tiquet y ... ahora sí que conseguimos salir del aeropuerto

 Conducía mi cuñado, que es el que conoce el camino más corto desde el aeropuerto a su casa. Llegamos. Bajan los sobrinos, bajan los adultos, bajan las maletas. Nos despedimos, me subo al coche y al minuto y medio  veo unas luces azules detrás mio. Un coche de la guardia urbana se para a mi lado y baja la ventanilla. Yo la bajo también, aunque no tengo claro que quieran hablar conmigo
- ¿Todo va bien? - me dice desde el interior de su coche
- Sí, claro.- respondo yo . Me sorprende tanta amabilidad mientras me pregunto porque piensan estos señores que me han atracado, o alguien me puede agredir o me pasa algo.
- ¿ Seguro? - me contesta desde el otro lado de la ventanilla 
Uff, eso a sonado a bronca de profesor. De repente mi ángel me sopla al oído, miro delante y ... Horror, las luces están apagadas. Estoy tan acostumbrada a que el coche enciende las luces automaticamente, y con tanta luz en la ciudad y el tablero medio encendido, que no he recordado encenderlas. Al bajar del coche, mi cuñado acostumbrado a apagar las luces, las ha apagado del todo, desconectando  el encendido automático. 
Las enciendo inmediatamente
- Lo siento, lo siento  - le digo agobiadísima- Es que acabo de arrancar, hace un momento y ...
- Ya la he visto salir . contesta muy serio - recuerde que son tres puntos.  
- Muchas gracias - le digo -  y aprovechando el semáforo en verde salgo alejándome de su vista lo más deprisa que puedo, dentro siempre de la ley .


Al fin llego a casa, y me siento en mi sillón sintiéndome al momento ya resguardada y fuera de peligros y aventuras. Cuanto mérito el de los Reyes Magos, que se pasan la noche dando vueltas por esta ciudad que a veces parece un laberinto-jungla.

lunes, 6 de enero de 2014

Adoración de los dos reyes

La cabalgata tenía que llegar a la parroquia a las  19h . Eran las 19.15 y no se veían las luces ni cerca ni lejos.  A las 19.20 se han empezado a escuchar los tambores y a los pocos minutos ya se intuía la primera de las carrozas, la de los ángeles. 
Una señora nos ha explicado la causa del retraso. Melchor no se encontraba bien así que de tanto en tanto paraban la carroza, se bajaba, llamaba a una casa y preguntaba si podía pasar al lavabo. Me imagino la cara de la persona que abría la puerta de la casa y se encontraba con todo un rey mago pidiendo "acogida".

Al ratito han llegado a la parroquia Cada rey en su trono, rodeado de pajes, ayudantes, música, luces, risas y caramelos. Han descendido para dirigirse al pesebre viviente y adorar al Niño. 
Pero solo dos de los reyes han realizado su ofrenda. El oro que Melchor tenía que entregar al Niño Dios, lo ha ofrecido su paje de confianza; al rey Melchor no se le veía por ningún lado.

 El alcalde, antes de empezar su discurso,  ha explicado que Melchor tenía mucho trabajo de última hora, ya que gran número de niños han escrito y entregado su carta en el último momento. Así que había tenido que retirarse para acabar de organizar los regalos y no podía estar presenta en la adoración ni en la última recogida de cartas. . 

Me parece que esa ha sido una excusa para no perjudicar la fama de impecable salud del rey Melchor. Me consta que Sus Majestades nunca dejarían de  presentarse ante el Niño. Los tres reyes saben que la adoración no impide el trabajo ni viceversa. Es más, cada cosa tiene su momento y hacer bien una siempre ayuda a mejorar la otra. 

Lo de Melchor ha sido simplemente un problema de digestión, que a estas horas de la noche seguro ya está solucionado y Sus Majestades, los tres, están repartiendo regalos por todas las casas. 


                                

sábado, 4 de enero de 2014

Personajes del Belén.

¿ En algún momento se cruzaría la Sagrada Familia con un grupo de  piratas? De piratas de esos que no son del todo malos...

Me encantaría poder poner en el pesebre un pirata . Mejor dos piratas.
Que se pasen una semanita luchando, cruzando sus sables en el aire. Que creen una canción inolvidable con el sonido del aire rasgado y el choque de los metales, acompañados por sus gritos, retos y risas. 
Que salten  de una roca a un árbol y de allí al techo de una casa, agarrándose a cuerdas que cuelgan siempre en el sitio adecuado. Siempre a punto de caer, siempre salvándose. 
Que cuando uno pierda el sable, el otro no se aproveche de la debilidad del contrincante, y de un golpe lo levante y lo haga volar hasta las manos del adversario

Me gustaría que el 24, dejaran sus espadas a los pies del Niño, junto con sus sables. Y se arrodillaran ante el Bebé para luego irse a charlar un rato con S José.

Y al día siguiente volver al mar.
Esta vez juntos, agrupando a sus "secuaces" 
Esta vez para ejercer de defensores de los barcos, liberando esclavos, llevando víveres a las ciudades sitiadas, rescatando a las naves a punto de naufragar, saltando sobre las olas.
Esta vez  llevando en lo más alto del mástil, la bandera del Niño Dios.


        

viernes, 3 de enero de 2014

Cuento de Navidad, de niños, de ilusiones y de locuras.

Iban corriendo por el camino, levantando toneladas de polvo y retándose a gritos. De repente, al llegar a la cueva pararon en seco. Querían ver al Bebé, ese del que tanto hablaban sus padres. Pero ahora que estaban en la entrada, no se atrevían a avanzar. No tardó nada en salir José a recibirlos; tenía un arte especial para tratar con los niños. De siempre se le acercaban, le escuchaban, jugaban con él, y le hacían caso. 
Agarrando  de la mano a Ana, la más pequeña, acompañó a los cuatro hasta la cuna del bebé.
Ana, con la ternura de sus cuatro años, pasó de la mano de José, a acurrucarse en el regazo de María 
Los otros tres se sentaron junto a la cuna. 
Ana tenía prisa por entregar su regalo, un pequeño pañuelo para cubrir la cabecita del Bebé. Pedro dejó junto a la cuna una manta . Marta le dió a María una cajita de madera con bolitas dentro que se movían y hacían ruido, un sonajero para distraer al niño. 
Dos lagrimones, uno por cada ojo, empezaron a deslizarse por el rostro de David. Pronto su cara se convirtió en cauce de dos rios. Su cara se tornaba roja y aunque intentaba hablar solo salían balbuceos. Cuando Pedro llamó a su puerta, ya a punto de salir, se dió cuenta de que no llevaba ningún presente. Echó un vistazo a la casa, y de golpe vio un posible regalo, algo que había hecho él con mucho cariño. 
Apenas tenía tres años, cuando su madre le enseñó a hacer pan. Al principio lo que conseguía era simplemente llenarse de harina de arriba a abajo. Pero poco a poco fue aprendiendo y se convirtió en un pequeño experto. Era además su momento especial con mamá, él le contaba sus ilusiones, sus penas, ella escuchaba Otras veces ella le contaba historias espectaculares de la familia. Siempre acababan riendo. 
Ese sería su regalo, la hogaza de pan que había hecho él mismo esa mañana. La agarró y salió corriendo detrás de Pedro.
Pararon delante de la casa de Marta y Ana para animarlas y que les acompañaran a visitar al Niño. Mientras esperaban que salieran, David vio , sentado junto a la pared de una casa, a un mendigo ciego. Se le vinieron a la cabeza todas esas veces que yendo con su mamá, se cruzaban con alguien que necesitaba algo. Ella se paraba y le daba lo que tuviera a  mano. O iba a casa y lo enviaba a él de vuelta con comida o mantas, lo que pudieran entregar al necesitado. David se acercó, tocó el hombro del mendigo, se presentó, preguntó como se llamaba, y le entregó el pan. Tal y como le había enseñado mamá.
Pero ahora él, en el el portal,  no tenía nada que dar al Niño. En ese momento, volvieron los pinchazos al corazón:  echaba tanto de menos el abrazo de  su madre... Seis meses atrás, su padre , un joven optimista y vital, se había derrumbado ante la repentina muerte de mamá . Ahora  David no tenía ni la sonrisa de su madre, ni el soporte del padre.
- Ni tengo pan ni nada que entregarle al Niño - balbuceó entre lágrimas y sollozos. 
Una caricia de María, y Ana entiende, y se sienta en el suelo El regazo de la joven Madre acoge ahora a David. Ella le habla, él contesta. Es casi como cuando cocinaban con mamá. 
- Yo quería  darle la hogaza al Niño, o algo mejor. Ojalá tuviera el pan. Pero mamá me enseñó a cuidar de los que tienen menos... Pero el Niño tampoco tiene nada...   
- ¿ Qué te desearías que pasara? 
- Ojalá el pan se hubiera convertido en dos panes. Y así habría para todos. O que el pan se convirtiera en una gran casa para vosotros, o en un barca para que pudiéramos viajar todos juntos, o en un lago con muchos peces ...
Mientras habla, en el rostro  de David el brillo de las lágrimas va desapareciendo, y aparece el chispear de una sonrisa. 
- Tú pide- dice María- pide que Dios quiere escucharte y quiere darse.  El te escucha
- O se transformara en un tesoro, o ... o en una mamá
- Eso ya es lo mejor de lo mejor - dice José sonriendo a María -  hay pocas  cosas que superen a transformarse en mamá.
- Mi mamá murió. 
- Tu mamá no ha desaparecido para siempre -  contesta María - Ella te quiere, y Dios os quiere a los dos, y también a tu papá. Os ama  muchísimo y va hacer lo posible y lo imposible para que volváis a encontraros Tardará un tiempo que ahora parece largo, pero al final se hace corto.
- Pero yo no tengo regalo que darle al Bebé. Y si lo tuviera ¿ Dios transformaría mi pan en un tesoro ?
- Transformar es cosa de Dios. Tú no dejes de hacer pan, con mucho cariño, con esfuerzo, con amor. Y no dejes de entregarlo a quien lo necesite. Deja que Dios haga su parte, tú solo haz la tuya. Estar es su equipo es grande 
Los cuatro niños sonreían, imaginando hogazas de panes transformándose en objetos maravillosos


Pasaron los años, más de treinta. María se dirigía a casa de Marta, cuando escuchó una voz  que la llamaba. Era un hombreton, que agarraba de la mano a un niño mientras no perdía de vista a otros dos chavales, más mayores, que estaban junto a un mendigo. Se presentaban y le preguntaban el nombre mientras  le entregaban  dos hogazas de pan. Los niños volvieron junto a su padre y a su hermanito. 
El hombre se acercó a María.
- ¡ Señora María, Señora María ¡ Soy David,  el niño del pan de la cueva de Belén. Siento lo del Señor José. Me duele en el alma lo del Niño. Me he acordado tanto tantísimo de usted, de su sonrisa, de sus caricias, de sus consejos.  Me ayudaron tanto de niño, y de adolescente También de joven...

Como cuando era un niño, dos lagrimones volvieron a surcar su cara. 

- ¿Sabe lo que pasó?  Es impresionante ¿lo sabe? Unos días antes de su muerte vinieron los amigos de su Niño a casa. Él les había enviado a buscar pan- siguió explicando David - No sé como sabía donde vivía, pero ellos me dijeron que Él  los había enviado allí. Quería mi pan.  

Como hacía más de treinta años, los lagrimones empezaron a mezclarse con la sonrisa.

- Transformó, lo tranformó. María que sí, que sí que lo hizo.  Era mi pan. Él, el Niño Dios , se acordó de mi, de nuestra conversación fantástica de niños. Envió a buscar mi pan, aquel que no pude entregarle ese día en el portal. Tanto tiempo aprendiendo a trabajar el pan, con cariño, con amor, ofreciéndolo. Ahora sé que siempre ha estado atento a como trabajaba yo el pan; sé que ha sido también un homenaje a mamá. 
Él transformó mi pan, en su propia Carne.
Él convirtió mi trabajo en su Corazón.

         
                       

jueves, 2 de enero de 2014

Esa es mi Madre

Joven, valiente, acogedora, sonriente.
Ojos chispeantes, mirada repleta de ternura.
Cautivada hasta la médula por Dios.
Cómplice incondicional del Todopoderoso

Está comprobando que colaborar en la historia del Señor, no es un camino fácil. 
En poco tiempo ha topado con críticas, oposición de personas queridas, burlas, contrariedades, frío del que congela las manos y los dedos de los pies, hambre, traslados, agotamiento, sueño, inseguridades, no poder compartir las alegrías con sus seres queridos, sufrir por la seguridad del Niño, saber que quieren matarLe, huir a un país lejano, dejar atrás su familia, sus amigos. 

Los ángeles cantan, sí. Y anuncian el nacimiento Y les avisan cuando tienen que huir.
Pero no construyen una casa que de cobijo al Bebé. Ni muestran sus espadas para defenderlos de Herodes. Ni les llevan, en un instante, volando a Egipto. Ni pulverizan  a quien quiera herir al Niño. 

María sonríe también a los ángeles.

Acepta no entender, porque está fascinada por Dios
Alucinada, atraída por el Señor, porque ha descubierto Su Corazón
Y ha conocido hasta que punto Dios la quiere

Seducida hasta la médula, por siempre. 
Sus ojos no paran de sonreír.
No hay dragón que le de miedo.


Esa es, esa es mi Madre.
          
              
      

lunes, 30 de diciembre de 2013

María Maestra

- ¿ Y las mujeres?
-  Han ido a la gruta, para echar una mano a la joven pareja.


En la cueva que envuelve a la Sagrada Familia, las tres pastoras se sienten como en su casa.

Una explica con excesivo detalle  a María como tiene que tratar al Niño. Sus instrucciones no admiten replica. Sin preguntar agarra al Bebé que estaba dormido, lo levanta, lo despierta, lo mueve de arriba a abajo. Todo eso sin parar de hablar 

La segunda se queja de su suegra, de su hermana, del cuñado, de los vecinos ...  Ha aprendido a hablar aprovechando los momentos en los que la primera calla para respirar. Su tema es monotema; cuanto sufre la pobre con la incapacidad, la poca eficiencia, la maldad o los ataques del prójimo. 

La tercera, la más niña; apenas unos años mayor que María Ni abre la boca, se sienta y va ordenando la paja del pesebre mientras canturrea una nana.

María mira, escucha, acoge y reza.

Observa a la primera; con delicadeza le indica como tratar al Niño.
Consigue cambiar la conversación de la segunda
Sonríe a la tercera y en cuanto consigue recuperar al Bebé,  lo deposita  en el  regazo de la joven.


Para todos hay sitio en el portal.
Nadie queda fuera. 
Todos podemos entrar 
Todos podemos salir un poco más contentos; más grandes y con el corazón más abierto al Altísimo.


   


domingo, 29 de diciembre de 2013

El Niño ¿ duerme ?

El Niño ¿ duerme ?.

Ya no hay a qué, ni a quién tener miedo.

Ya ha llegado al mundo, ya empieza la cuenta atrás
No hay violencia, ni  maldad ; no habrá dolor, ni desprecio; no habrá desgracia ni enfermedad, ni siquiera la muerte,  que tenga voz para siempre
Ya no tiene sentido tener  miedo

La última Palabra la tiene Dios, la Palabra es ese Bebé

 Por eso, yo también duermo tranquila, mientras
el Niño, mi Niño,  duerme.


          

    

Vídeo . La silla oculta


La silla oculta

 clic --->  La silla oculta

  

domingo, 22 de diciembre de 2013

Ultimo domingo antes de Navidad¡

Pues eso... que Papá Noel tendrá que aprender la historia de Navidad
                                              Clic --->  Papá Noel y Reyes Magos 




(La imagen es de facebook, espero que nadie se moleste por copiarla)

                 

Vídeo Andre Rieu


Música y baile en Schonbrunn.

Es precioso ¿verdad?






  

sábado, 21 de diciembre de 2013

Cuidando niños

Le encantaba cuidar de los sobrinos, comprarles ropa, juguetitos... Cuando en verano iban todos a la casa familiar a pasar unos días, por las tardes, algunas tardes, ella se quedaba con los peques para que las hermanas con sus maridos pudieran salir a dar una vuelta sin tener que estar pendientes de si se perdían o se escapaban los niños
Pasaron los años. Ella se enamoró del compañero de colegio de su padre, un hombre mayor que por negocios estaba siempre viajando. Se veían a escondidas, y aunque a los dos años lo sabían todos los amigos, a su familia no les dijo nada hasta que se quedó embarazada.
Entonces se fué a vivir con él.
Nació la pequeña. Él casi no paraba en casa, ella se refugiaba en su bebé, el bebé algo intuía y aprovechaba la debilidad de la madre, para ir tomando posiciones y fuerza.
Cuando llego el verano, ella y la bebé se trasladaron a la casa familiar. El marido, de viaje. Días más tarde llegaron sus hermanas. Al segundo día, ella, deseando ir a dar una vuelta sin la bebé, pregunta a una de sus hermanas
- ¿Qué vais a hacer mañana?
- Pensábamos salir las dos parejas al cine. Hace tanto que no vamos juntas.... Tú tienes a la peque y no puedes salir Y nuestros niños ya rondan los 12 años, no molestaran e incluso te pueden ayudar con la peque.

Glups.... ¡ esa no era la respuesta que esperaba !


Nos decía un sacerdote como le chocaba que aun yendo pastores y reyes a visitar al Niño en la gruta, la Sagrada Familia siguió en la cueva  unos días.
 Trasladarse al campamento o al país de los magos no era muy sensato. Que algún pastor   los invitara a pasar unos días en su humilde casa, hubiera sido más que razonable Pero ¿qué pasó? ¿  Nadie los invitó a instalarse en su casa ? 
A saber qué sucedió. Pero sí sabemos que el Señor-Bebé, durmiendo en esa cueva, con un poco de frio, y la nariz un tanto congelada, era objeto de adoración de su Madre. 


                                                

viernes, 20 de diciembre de 2013

La mano del Pequeño

Esa mano de bebé, con  minúsculos deditos que se cierran sobre el dedo de su Madre.

Esa palma de la mano color claro, esa mano crecerá.
Y un día será  desgarrada por un clavo.
Solo entonces aparecerá una mancha roja, allí en su centro.
Sin ser marca de nacimiento, será  marca de nacimiento de todos nosotros.

María lo intuye.
Hoy al menos, tiene esa manita al alcance de la suya, para protegerla.
Cierra su mano sobre la del Niño y lo besa en los mofletes.

   


jueves, 19 de diciembre de 2013

Me lo ha dicho...morriña por verte

Me lo ha dicho... morriña por verte

Añoraba  ver la expresión de tu cara,
anhelaba que le contaras tus  cosas.
Morriña de ti, de tus historias,
de llevar adelante proyectos juntos.

Pero no te mandó llamar,
 ni envió a nadie a recogerte

No quería, no podía esperar,
 y  fue El mismo a buscarte

Dios te echaba de menos
hizo todo y más por acercarse.

   

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Imagmensaj 131218

Lo único que voy a pedir este año para Navidad
será que regrese la ilusión con la que la esperaba
cuando era pequeña



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Solamente con el paso de los años
te das cuenta lo acertados que fueron algunos errores.



martes, 17 de diciembre de 2013

Encuesta

Llama el móvil, un número de otra provincia ¿Quién será?
Contesto y .... una encuesta por un tema de trabajo.  Le digo ahora no. Ella insiste en llamar en otro momento Quedamos que llamará mañana. 
Al cabo de una hora vuelven a llamar; la misma encuesta, otra chica. Me asegura que no es para vender nada, solo a efectos de estadística. Le contesto que ya me han llamado y he quedado que ahora no puedo, mejor lo intenten al día siguiente.

Hoy, que es el mañana de ayer, vuelve a sonar el teléfono En pantalla el número con prefijo de otra provincia. Al responder, lo primero que me dice la voz femenina es que es la misma que ayer; me quedo sin saber si es la que corresponde a la primera o la segunda llamada del día anterior. 
La primera pregunta es fácil. La segunda se complica y entra en terrenos en donde la memoria no llega. Así que tengo que reconstruir la información que piden utilizando la lógica y  los datos que sí recuerdo. A la tercera pregunta complicada, como veo que la encuesta va a requerir un tiempo y sobretodo porque estoy esperando una llamada que me confirme que ya puedo  ir a recoger unos documentos urgentes, le pido que me envíe el cuestionario por mail 
- Entonces ¿no me quieres responder? - me contesta enfadada
- Te contesto por mail esta noche, no en horas de trabajo. 
- Por mail no puede ser porque es una encuesta personalizada. mira la siguiente pregunta es...
- No voy a contestar más,  envíamelo por mail. Estoy esperando una llamada urgente y no puedo estar ocupando el teléfono con  tu encuesta.
- Entonces ¡ no me quieres contestar !
- Te contestaré por mail
- Te he dicho que por mail no puede ser, está diseñado para hacerse por teléfono. La pregunta es...
Mientras habla, voy pensando si le cuelgo directamente o jugamos a ver quien aguanta más sin bajar del burro Cuando acaba de formular la pregunta le digo
- Por mail.
- Vale, pues si no quieres contestar lo dices y ya está
- Buenos días
- Buenos días

Colgamos

Sí, imagino que es un trabajo cansado y , como todo trabajo que implica relacionarse con la gente, requiere mucha paciencia .... Pero llega un momento que se pasan. Probablemente no es culpa de la persona que realiza la llamada; el que les exige que seguro que no se pone al teléfono.  Sea quien sea el de la idea de dar la lata por teléfono, espero que encuentre pronto otro sistema de secuestrar el tiempo y la dedicación de la gente o al menos se de cuenta de que para un cliente que gana, pierde la confianza de muchas otras personas.