viernes, 14 de octubre de 2011

Refugio de los pecadores

Ojalá pudiera rebobinar y borrar todo lo que ha pasado.
Eliminar la ofensa.
Desintegrar ese mal, que ha pasado de  posible a ser real.
Ese mal al que he dejado entrar en la historia, al darle un tiempo y un lugar.

Le he hecho tanto, tantísimo daño, que es imposible borrarlo.
He herido a su familia, a su gente, a mi gente, a  los antepasados, a la tierra.
He herido a mi Dios.


María, tú lo entiendes, ¿verdad?
Sí comprendes. Se nota en el chispazo de esas lágrimas.
No, no quería ponerte triste.
Tú entiendes que el daño es tan grande...
Mi vida es tan pequeña...
Me ahogo con tanta carga, con tanto peso.


Siempre he encontrado solución a todo
Pero ahora... ¿Cómo remediar? ¿Con qué reparar?
No tengo dinero suficiente.
Mi vida, entregada como esclavo, tampoco cubriría la deuda.
Mi salud, familia, amores…. Nada es suficiente

Y ahora, ¿cómo lo arreglo?
¿Sabes de alguien que pueda ayudarme?
¿Alguien que me ayude a cargar con todo esto?
¿Alguien que se compadezca de mi pobreza?

¿Conoces a alguien que pueda salvarme, María?


      


3 comentarios:

  1. Buenos días Miriam. Te veneramos Madre del Perpétuo Socorro.Un abrazo.

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  2. Soy incapaz de comentar... leo y dejo que mi imaginación vuele y mi corazón sienta... hoy, además,me voy de aqui "gimiendo bajo el peso de mis pecados", como dice la oración de San Bernardo.
    Gracias.
    Un abrazo.

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  3. preciosa oración, bellas palabras
    saludos blogueros

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